Los higos constituyen una excelente fuente de energía a las puertas del otoño. Además de su grato sabor, aportan vitaminas B, C, D, betacaroteno, azúcares y sales minerales, en especial calcio, hierro y manganeso. Cien gramos de higos frescos aportan unos 54 mg de calcio y hasta 180 si son secos.
Los higos se consideran expectorantes, demulcentes y antinflamatorios. Son también alcalinizantes y favorecen la reducción de las infecciones víricas y por hongos, como lacandidiasis. A nivel externo, se emplean como antinflamatorios y cicatrizantes, sobre heridas superficiales, quemaduras leves, forúnculos y abcesos. En forma de gargarismos, se toman para aliviar la irritación de garganta, las anginas, la inflamación de las encías y el dolor de muelas.